logo

25 años de Arquitectura en Ulagos: Angela Villarroel, directora de Obras Municipales de Osorno

“El rol del arquitecto, más allá de construir ciudad, es mejorar la calidad de vida de las personas"

¿Cómo fue tu paso por la Universidad de los Lagos?

Llegué a Arquitectura a la casona Hollstein en Osorno en 1996. Entré a segundo año porque me trasladé desde una universidad en Santiago a Osorno porque soy osornina, pero cuando salí de cuarto medio, no estaban dictando la carrera acá así que tuve que emigrar. Mis mejores recuerdos son de la carrera de arquitectura de la Universidad de Los Lagos aun cuando es una carrera sumamente exigente, porque no tienes vida fuera de la carrera: respiras arquitectura, vives arquitectura, sueñas arquitectura durante todos los años que estudias la carrera.

Ese mismo año fui mamá y fue más difícil. También es un aliento saber que se puede, no es un impedimento ser mamá para poder hacer realidad los sueños. Mi sueño era ser arquitecto y lo logré.

Estoy sumamente orgullosa de haber estudiado en la Universidad de Los Lagos porque la visión que me entregó como profesional es muy acorde con lo que yo valoro, siento y creo como persona. Está muy vinculado con el contexto, con las personas, con su entorno con sus requerimientos y necesidades sociales. La visión de la carrera de arquitectura de la ULagos es que el rol del arquitecto, más allá de construir ciudad, es mejorar la calidad de vida a las personas, personas con nombre y apellido: al papá que trabaja 18 horas al día, que vive en un campamento, o a la señora que vive debajo del puente con dos niñitos, de ahí para adelante. Vi mi vocación de vida complementada con lo que estudié en la Universidad de Los Lagos, con su rol protagónico ante la sociedad y eso no lo hacen todas las universidades.

La carrera de arquitectura actualmente se dicta en Puerto Montt pero es heredera de esa escuela en la Casona Hollstein ¿Cómo eran esos primeros años?

En ese tiempo no era una universidad conocida, fuimos la escuela de arquitectura más austral del mundo, con un proyecto educativo nuevo, fantástico. Tuve profesores que recuerdo hasta el día de hoy, con quienes me relaciono por circunstancias laborales y también de amistad, como Ivania Goles, como Roberto Martínez o Eduardo Carrasco. Eso es bonito, son muy lindos recuerdos.

Ustedes construyeron la identidad de la escuela. ¿Qué sabes de tus ex compañeros, o los que vinieron después, que quizás mechoneaste?

Nosotros éramos unos bichos raros en la ULagos porque, en ese tiempo, éramos la única carrera que no mechoneaba: no los pintábamos ni los dejábamos hediondos o con la ropa cortada. Nosotros hacíamos un recibimiento en La Casona, hacíamos una fiesta de máscaras que después quemábamos en unos contenedores, como un ritual y una fiesta.

Yo entré en la segunda generación. Y tengo relación profesional y de amistad con muchos compañeros, la gran mayoría por las redes sociales. Hay compañeros desde Porvenir hasta Iquique, estamos repartidos en todo el territorio nacional, muchos bien posicionados y con la visión social que la universidad nos inculcó.

Tú te quedaste trabajando en la zona, en el contexto en el que te formaste. ¿Cómo ha sido la aplicación de lo que aprendiste en la escuela de arquitectura de la ULagos?

A nosotros nos mandaban a hacer un trabajo por tres días a Chiloé y tú tenías que ver cómo te ibas, en qué te movías, dónde dormías, qué comías. Como no éramos de ingreso económico alto, teníamos que irnos a dedo a los terrenos y así recorrimos gran parte de la región de Los Lagos, cuando la región era grande, incluía a Valdivia. Teníamos una manera de relacionarnos con las personas de igual a igual, un contacto genuino, no lejano. Recuerdo muy bien que por un trabajo fuimos a la isla de Lemuy en Chiloé y ahí tomando mate con las señoras, sacando papas, empiezas a relacionarte con la gente desde su realidad y eso te ayuda a enriquecer tu realidad y con eso puedes diseñar una solución habitacional que efectivamente a esa señora le va a servir. Esa es la riqueza que tenemos los arquitectos de la Universidad de Los Lagos, conocemos la realidad de la persona a la que estamos asesorando para de verdad mejorarle la calidad de vida. En la región somos muchos arquitectos que estudiamos en la ULagos y que estamos trabajando para eso.

¿Cómo se desarrolló tu trayectoria profesional?

Cuando me titulé tuve la suerte de poder trabajar en la Municipalidad de Osorno, cuando el alcalde era Mauricio Saint Jean, me contrataron para volver a formar una oficina asistencial de arquitectura para las personas de escasos recursos de la comuna de Osorno, así se formó el Platec, hoy Oficina de la Vivienda. Trabajé con personas de la Villa del Rahue, la Villa Lololhue, la Carlos Condell. Trabajaba con pobladores, les diseñaba su ampliación de vivienda según sus requerimientos y necesidades.

Por esas cosas de la vida, don Jaime Bertín fue nombrado Intendente y la presidenta Bachelet pidió paridad de género en sus gabinetes regionales. Yo no soy militante de ningún partido, y gracias a la política de paridad de género, yo pasé de la Oficina de la Vivienda de la Municipalidad de Osorno a ser Seremi de Transporte y Telecomunicación de la región de Los Lagos. Ahí me vinculé a los colectiveros, los micreros, los taxistas, también las empresas navieras, viendo como podíamos mejorar la calidad de vida de la gente, porque el transporte público es esencial para eso. La idea es que los tiempos de desplazamiento entre la casa y el trabajo sean lo menores posibles para así mejorar la calidad de vida.
Ahí estuve hasta el año 2008, cuando hizo erupción el volcán Chaitén, ese día el intendente Sergio Galilea me nombró Seremi de Vivienda y Urbanismo, que fue una experiencia formidable. Fui bendecida porque tuve la oportunidad de entregarle la llave de sus sueños a mucha gente, mucha gente que estuvo hasta 20 años esperando una casa propia, una vivienda digna, yo tuve la oportunidad de entregarle las llaves.

Eso es plenitud profesional y personal.

Absolutamente. Ahí tú planificas políticas habitacionales, puedes dar ideas a nivel de ministro y subsecretario para mejorar la calidad de vida de las personas que habitan tu territorio. Por ejemplo, la gente no tiene por qué saberlo, pero el subsidio de mejoramiento de la vivienda surgió de la Región de Los Lagos.

¿Cómo fue eso?

Un día un vecino me dijo “¿no han pensado que el Ministerio de la Vivienda tenga un subsidio para, por ejemplo para los block que son de la década del 70, donde hay mucha filtración de viento por las ventanas, son muy húmedos?” Ese requerimiento fue elevado a nivel ministerial, porque se estaban dando subsidios para casas nuevas, pero ¿con qué plata la clase media arreglaba sus casas? que con el paso del tiempo y la lluvia del sur se deterioran, y ese es el subsidio de mejoramiento de la vivienda.

Que ahora se aplica en todo Chile…

Si. Ahí te das cuenta que estando en puestos claves puedes hacer la diferencia. Todo parte desde la casa, cuando los papás te entregan una visión del país que quieres y eso se complementó con la formación que tuve en la ULagos y después lo he podido desarrollar en el ámbito profesional.

Después de tres años en la intendencia, don Jaime Bertin fue elegido alcalde de Osorno, me consultó si estaba dispuesta a venirme a trabajar con él a la Municipalidad de Osorno como Directora de la Secretaría de Planificación de la comuna de Osorno después de dos años, me adjudiqué el cargo de directora de obras mediante concurso público y aquí estoy hace nueve años.

¿Cuál es tu percepción de la ULagos en la actualidad?

Me alegra mucho que se hayan creado carreras nuevas, en el ámbito de la salud, del derecho, lo encuentro muy bueno porque le da una renovación a la universidad y le da un abanico nuevo a la gente de la provincia de Osorno que quiere estudiar una carrera. Porque no hay que olvidar que la educación superior tiene que ser de acceso a todo público. A mi parecer, no puede ser que alguien que tenga todo el potencial intelectual no pueda estudiar una carrera de primera línea por no tener los recursos económicos. La ULagos cumple un rol esencial para la región de Los Lagos, de apoyar a esos chicos que tienen la capacidad intelectual que tienen la pasión, que tienen las ganas y no tienen los recursos para poder ser profesionales hoy día.

Publicación original por: Natalia Araya Raccoursier

Post en web arquitectura: Francisca Muñoz Olivos

Comments are closed.